Las elecciones… con otra mirada

Este domingo tuve la ocasión de ponerme al frente de un programa electoral muy especial. Más de 50 alumnos de mi universidad, la Francisco de Vitoria (Madrid) nos han dado a todos un ejemplo de tesón y constancia en el trabajo, de ilusión y de compromiso. Con ellos y gracias a ellos y a un plantel envidiable de analistas -la mayoría profesores de enorme prestigio de la UFV- hicimos más de cuatro horas de radio en directo. He hecho muchos programas electorales en mi vida, tanto en COPE como en Radio Castilla-La Mancha, incluso en la extinta SomosRadio; pero en ninguno de ellos he visto tanta ilusión como la que vi este domingo en mis alumnos de la Universidad. Con esos mimbres, el futuro está ganado. ¡Bravo chicos!

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Angels Barceló recupera el ritmo clásico de las mañanas de la SER

Analizamos el nuevo Hoy por hoy que lidera Angels Barceló: más parecido al programa que hacía Gabilondo que al de Francino y Pepa Bueno

El nuevo Hoy por hoy se parece más al formato de Gabilondo que al que protagonizaron los dos últimos inquilinos del prime time de Prisa

La nueva temporada ha arrancado con cambios notables en la parrilla de la Cadena SER. Más allá de cuestiones ideológicas, parece evidente que el nuevo ritmo que Angels Barceló le está dando a Hoy por hoy, el programa estrella de la emisora, engarza como un guante en el estilo que defendió durante lustros el gran Iñaki Gabilondo.

Carles Francino y Pepa Bueno, especialmente esta última, se esforzaron por mantener, al menos en lo formal, un tono medido, televisivo y anglosajón. Convirtieron el programa en un espacio previsible, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. No había espacio para grandes sorpresas. Solo la marca SER y las dinámicas lentas de la radio consiguieron matizar las caídas de audiencia y, aquí el retroceso fue más significativo, la influencia social del programa.

Pero la SER acertó al colocar a Francino en la tarde y acierta ahora con el traslado de Pepa Bueno a la franja nocturna. Al margen del juego de tronos que se haya disputado en los despachos, lo cierto es que los dos periodistas encajan en los espacios que ahora ocupan.

«Barceló está asumiendo un rol diferente al de sus predecesores. Se nota en su voz un ademán de liderazgo, de ganas de batallar»

Fueron muchos en nuestro mundillo que pensaron que Angels Barceló convertiría Hoy por hoy en un espacio de lucimiento personal, en un formato de autor en análoga competencia con la apuesta de Herrera en Cope. Pero se equivocaban. La SER no funciona así. Nada por encima de las siglas, todo al servicio de ellas. Iñaki Gabilondo fue una estrella, pero ni siquiera él pudo lucir más que el amarillo corporativo desde el que emitía. Es la SER la que informa, la SER la que adelanta, la SER por encima de todo y de todos. Esa es la clave del éxito de la cadena.

Sin embargo, Barceló sí que está asumiendo un rol diferente al de sus dos predecesores. Se nota en su voz un ademán de liderazgo, de poso, de ganas de batallar. El programa sigue siendo el más coral -RNE aparte- de los que se hacen en las mañanas radiofónicas, pero es indiscutible la personalidad que destila su nueva conductora.

Mención aparte merece la cuestión ideológica. Sobre esto, solo dos frases. El programa está haciendo el mismo viaje que El País: cada vez más pegado al PSOE de toda la vida, a la sombra del árbol que siempre lo abrigó, lo cual, estratégicamente, tiene bastante sentido.

Día de la radio: Mesa redonda con Lucas, Menéndez, Navarro y Díaz

El pasado 13 de febrero celebramos el Día de la Radio en la Universidad y no me resisto a compartir aquí los vídeos de una jornada, emocionante en lo personal, y creo que muy interesante y clarificadora en lo profesional.

El pasado 13 de febrero celebramos el Día de la Radio en la Universidad y no me resisto a compartir aquí los vídeos de una jornada, emocionante en lo personal, y creo que muy interesante y clarificadora en lo profesional.

Comenzamos mi amigo Alfredo Arense y yo poniendo nuestras voces al servicio de Comunidad UFV, el primer formato profesional de Onda Universitaria. En realidad, es un programa hecho por los alumnos de la Facultad de Comunicación, que es de quien es todo el mérito. Alfredo y yo tratamos de no molestar demasiado y, sobre todo, de trasladara a los chicos algo de la tensión que supone hacer un programa de radio. Para ese primer día tuvimos la enorme fortuna de contar con Frank Blanco y Javi Nieves, además de con el rector de nuestra casa, Daniel Sada.

En el vídeo tenéis la primera parte del primer programa de Comunidad UFV, si queréis saber qué cosas hacemos desde entonces, todos los podcast están disponibles en la web de Onda Universitaria y en el canal de Ivoox.

Tras el programa, disfrutamos de dos mesas redondas que equilibraron la jornada. De la práctica del programa.. a la teoría encarnada, primero por grandes profesionales de la radio de hoy (Juan Ramón Lucas, Alfredo Menéndez, Maria José Navarro y Virginia Díaz), y después, por antiguos alumnos de la UFV que supieron explicar a los actuales cómo se puede vivir de la radio sin morir en el intento. La primera de las mesas tuve el honor de moderarla yo, la segunda, con más clase y tino, corrió a cargo del Doctor Arense.

Mesa Redonda con Juan Ramón Lucas, Alfredo Menéndez, Virginia Díaz y Maria José Navarro
Mesa redonda con Alumni UFV

Una frase para terminar, de La Navarro: «La radio es una señora manchega que está en la puerta esperando a que lleguen sus nietos». Pues eso.

El caso RNE: Nuevas voces, mismo sonido

Las nuevas voces que acompañan esta temporada a los oyentes de RNE se caracterizan por haber modernizado algo el sonido de la cadena. Ahora bien, ¿Cómo es posible que en pleno 2019 una cadena de radio siga emitiendo una misma sintonía en absolutamente todos los espacios informativos de la cadena?

La llegada de Sánchez al poder a finales de la temporada radiofónica hizo imposible acometer los cambios en los programas de la radio pública hasta después del verano. La primera consideración que conviene hacer es que es realmente triste que nos hayamos acostumbrado a ver como normal que el cambio de Gobierno suponga el cambio de voces en las radios de titularidad pública. Yo lo he vivido, en un sentido y en el otro, y creo que es de un absurdo estructural. ¿Qué imagen da una cadena que por el hecho de que cambie el inquilino de la Moncloa asume como normal que deba cambiar a sus presentadores? Es inevitable que el oyente piense que, a nuevo presentador, nueva doctrina. La realidad luego no es del todo así y unos y otros, sobre todo en RNE, tratan de mantener las formas, pero el daño de los ceses a priori ya está hecho.

Dicho lo cual, creo que las nuevas voces que acompañan esta temporada a los oyentes de RNE se caracterizan por haber modernizado algo el sonido de la cadena. Mucho menos de lo que necesitaría, desde luego, pero es indiscutible que, especialmente en los informativos de mediodía, tanto en el 14 horas de Lunes a Viernes como en la edición de fin de semana, las nuevas voces se parecen más a la radio de hoy que a la de ayer. Especialmente, en el caso de Ana Sterling, que ha conseguido quitarle un par de décadas al sacrosanto templo de la noticia en que se había convertido el antiguo Diario de las 2. Su 14 Horas aún adolece de escasa flexibilidad, pero al menos ha abierto la puerta a una nueva forma de redactar y locutar, lo cual era absolutamente necesario.

En lo que todavía no consigue avanzar RNE, al menos para poder competir mínimamente con el resto de emisoras de titularidad privada, es en la complejidad sonora. Me explico: ¿Cómo es posible que en pleno 2019 una cadena de radio siga emitiendo una misma sintonía en absolutamente todos los espacios informativos de la cadena? Ya sé que el argumento que se esgrime en la casa es que esa melodía es intocable porque sirve al oyente para vertebrar todos los espacios y que aporta seriedad y credibilidad. Pero esos argumentos no tienen un paso. La radio moderna, la del podcast, la de Alsina y Francino, incluso la de Radio 3, es aquella que es capaz de equilibrar el uso de los elementos del lenguaje radiofónico, aquella que es capaz de ser creativa sin perder el rigor, que dispone de la música -sintonías, indicativos, colchones, ráfagas- con coherencia generando ritmo y armonía. Emitir una única sintonía a todas las horas, desde las noticias de España a las 8 hasta los titulares del informativo de fin de semana, no hace más que anclar a la cadena en un moelo anticuado y polvoriento que jamás enganchará a nuevos oyentes.

Y la curva demográfica no perdona.

Del Día de la radio a la radio de cada día

Una cosa es ser oyente de radio y otra hacer radio, que es una cosa que viene después. Primero la escucha, siempre. Lo otro sería como tratar de hacer un croissant sin haber probado los manolitos. 

Mi relación con la radio es existencial. O sea, que es a mi vida casi como el oxígeno, una necesidad vital: De cuando empecé a poner la oreja, allá por los primeros 90 del antenicidio y la España de  antes de la caída del muro felipista, y de ahora, nuestro tiempo de podcast especializado y radio de autor. Una cosa es ser oyente de radio y otra hacer radio, que es una cosa que viene después. Primero la escucha, siempre. Lo otro sería como tratar de hacer un croissant sin haber probado los manolitos.

El 13 del mes en curso celebramos en la UFV el Día Mundial de la Radio y fue una oportunidad fantástica de ofrecer a los alumnos un menú de estrella michelín, o de Ondas, por mejor decir. Fue un lujo moderar una mesa con Juan Ramón Lucas, que está tratando de reinventar el silencio en La Brújula, Alfredo Menéndez, un buen tipo que se adapta, Virginia Díaz, que es radio artesana y a Maria José Navarro, que de tanto decir que es pequeña se hace cada vez más grande. «Para hacer radio hay que escuchar la radio», les dijo mi Mari Jose a unos jóvenes que miraban con oídos de Spoti. 

Mesa Redonda Día de la radio
Aquí un momento de la mesa redonda con Virgina Díaz, Juan Ramón Lucas, Alfredo Menéndez y María José Navarro. Foto: Logosfera Producciones

Pero, seamos sinceros, esto del Día de la Radio es una excusa para mirarnos el ombligo, como el Día de cualquier cosa. Lo que pasa es que esta cosa es nuestra, quiero decir que la radio en España no es como la de Estados Unidos, que es musical y bullanguera. Aquí Federico sienta cátedra y Pepa editorializa, Alsina pone calle y firma y Herrera improvisa. Aquí la radio es sustantivo, desde que en el 77 dejamos de emitir el Parte por decreto y la gente encendía la onda media para saber qué demonios pasaba en ese país que se construía. Así que está bien que ahora hablemos de la radio aunque sea un día, el Día.

Pero luego están los días cualquiera, que es donde la radio deja de ser teoría y se convierte en minuto rabioso, encendido, inmediato. Y ahora que he vuelto al micrófono, aunque sea con afán didáctico, ha regresado a mí la emoción del silencio que precede a la horario, el respeto por el oyente misterioso, la emoción por la palabra que se va.