La radio de Luis Herrero: artesanía y rigor

Su programa es cálido y sobrio, austero en lo formal, sin concesiones a las estrategias de consultora que tanto protagonismo adquieren en la competencia, sobre todo a esa hora. Mientras Ángel Expósito tutea al oyente y le habla del alcalde de Madrid con Extremoduro de fondo, Luis Herrero se dirige a quien escucha con respeto y distancia, dando prioridad absoluta al análisis desapasionado de la actualidad.

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Fondo y forma se dan la mano en la apuesta de Luis Herrero para las tardes de Es Radio. La verdad es que llevaba tiempo queriendo hincarle el diente en el blog a En casa de Herrero, el programa vespertino que conduce el veterano periodista , curtido en mil batallas periodísticas y políticas. Su programa es cálido y sobrio, austero en lo formal, sin concesiones a las estrategias de consultora que tanto protagonismo adquieren en la competencia, sobre todo a esa hora. Mientras Ángel Expósito tutea al oyente y le habla del alcalde de Madrid con Extremoduro de fondo, Luis Herrero se dirige a quien escucha con respeto y distancia, dando prioridad absoluta al análisis desapasionado de la actualidad.

Herrero lleva muchos años haciendo este mismo programa. El éxito de su Linterna en la Cope de los 90 fue ampliamente imitado. Y siguió haciéndolo cuando en 1998 le tocó sustituir a su amigo Antonio Herrero, fatalmente fallecido en accidente de submarinismo. Cierto es que este tono como de abogado defensor del oyente en el juicio diario a la actualidad -tono heredado, de hecho, de su padre, fiscal del Tribunal Supremo en el último franquismo- no acabó de funcionar en el prime time, donde el ritmo es otro; pero, en todo caso, tras su aventura como eurodiputado del PP, Herrero volvió al micrófono con la fundación de Es Radio. Y en esta emisora, hija de su gran amigo Federico Jiménez Losantos, ha vuelto a hacer ese programa antiguo y necesario, artesano en la puesta en escena y en la intención y riguroso en el análisis.

«Creo sinceramente que la primera hora de En casa de Herrero es de lo mejor que se hace en la radio actual».

Pudiera uno pensar que en una emisora como Es Radio nada ni nadie puede escapar a la personalidad arrolladora de Jiménez Losantos. Sin embargo, no deja de sorprenderme esa especie de anarquía formal, que solo puede nacer de la confianza y la amistad, que destila la cadena. Puede uno escuchar por la mañana como se pone a caldo a Ana Pastor y escucharla por la tarde en sosegada entrevista; puede uno observar cómo el antiguo Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, es vilipendiado en la mañana y participar periódicamente como colaborador de un programa nocturno. Y Luis Herrero es paradigma de esa independencia, que funciona dentro y fuera de las fronteras de su emisora.

Creo sinceramente que la primera hora de En casa de herrero es de lo mejor que se hace en la radio actual. Prueben ustedes un día. Sin artificios, ni redes sociales, ni grandes conexiones por satélite, pero con todo el olfato periodístico del mundo. Así es esa primera hora en la que, como si fueran testigos de un juicio, Luis Herrero hace desfilar a quienes tienen algo que decir sobre la actualidad, vengan de donde vengan. Una hora de radio hecha a mano que reconforta en estos tiempos de consultoría y podcast presuntuoso.

El compromiso de Dieter

Recientemente, Dieter Brandau ha venido a la Universidad Francisco de Vitoria a hablar del Engagement. Esto es, del compromiso. Y lo ha hecho utilizando el ejemplo de Alejandro Echevarría, el español que se fue a defender inocentes cuando un grupo de terroristas islamistas sembraba el caos en las calles de Londres.

Recientemente, Dieter Brandau ha venido a la Universidad Francisco de Vitoria a hablar del Engagement. Esto es, del compromiso. Y lo ha hecho utilizando el ejemplo de Alejandro Echevarría, el español que se fue a defender inocentes cuando un grupo de terroristas islamistas sembraba el caos en las calles de Londres. Él lo contó en la radio con prudencia y, gracias a eso, trabó una relación de complicidad con su padre. Porque no sumarse a la dictadura del clic, ha venido a decir, tiene sus consecuencias.

El problema es que el compromiso no puede estar supeditado a la verdad. La empresa en la que trabaja Brandau, Libertad Digital, defiende vehementemente unos principios que, en ocasiones, lleva a simplificar la realidad con el objetivo de poder aplicar soluciones ideológicas a casi cualquier parcela de esa realidad. España y libertad son los mantras del grupo que capitanea Federico Jiménez Losantos y que pretenden abrazar cualquier cuerpo. Y no todo cabe en ese traje. La realidad es más compleja.

«Es necesario que haya medios de todos los colores, y en un panorama mediático como el español, dominado por la socialdemocracia políticamente correcta, es imprescindible que haya quien defienda postulados liberales».

Dicho lo cual, Dieter es un tipo serio, no un cualquiera, no traten de encasillarle en la etiqueta fácil. Tiene una enorme capacidad de generar expectación en el oyente, domina la improvisación y tiene una gran agilidad a la hora de reaccionar ante una información. Su programa de la tarde, al contrario del de Jiménez Losantos, sí que responde a los cánones del formato periodístico.

Dicho todo lo anterior, no me parece reprobable, como a muchos de mis colegas, la existencia de un medio como esRadio; al contrario, es necesario que haya medios de todos los colores, y en un panorama mediático como el español, dominado por la socialdemocracia políticamente correcta, es imprescindible que haya quien defienda postulados liberales. Es una excepción, de hecho. Construir ese medio no debió ser tarea fácil. No cuenta con apoyo institucional alguno; es más, de vez en cuando hay administraciones que les excluye del habitual reparto de la publicidad institucional. No es que la cadena no tenga sus dependencias, que las tiene, pero no parece que estas provengan del erario público, y eso es meritorio.