Hoy en la radio hablamos del elefante en la habitación.
En el ámbito empresarial, esta expresión se utiliza para referirse a cuestiones evidentes que son evitadas o ignoradas a pesar de su incuestionable presencia.
Por ejemplo, la declaración de Víctor de Aldama.
Por ejemplo, la forma de abordar este elefante en Radio Nacional de España.
Pasen y escuchen:
Son las 7, las 6 en Canarias. Es una hora importantísima en la radio, la segunda en audiencia e influencia. Todo el mundo sabe (al menos, la parte de la sociedad española interesada en la actualidad, que es aquella que escucha la radio informativa) que ayer el comisionista Aldama declaró en el Supremo. Confirmó que Ábalos y Koldo cobraron comisiones durante la etapa del primero como ministro de Transportes a cambio de adjudicaciones de contratos públicos. Aldama añadió que Koldo y Ábalos le dijeron en varias ocasiones que parte de ese dinero era para el PSOE.
Pues bien, a las 7, Josep Cuní abre el programa de esta manera: «El día empieza posicionando a la Unión Europea frente a la nueva Siria«. Segundo tema: el premio que la UE entrega hoy a la oposición venezolana. Tercer tema: el nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol. Y ojo, porque Cuní dice que la credibilidad de la RFEF está por los suelos y aprovecha para conectar: «… una página que los populares, por cierto, orillan, centrados como están en señalar la semana fantástica -dicen- judicial que viven los socialistas, según la expresión de Alberto Núñez Feijóo».
Es decir, la noticia no es la declaración de Aldama, al que aún no han citado —ese gran elefante—, sino la interpretación que hace el PP, al que se acusa, además, de «orillar» el tema de la Federación Española de Fútbol y su crisis por el beso no consentido de Rubiales a Jenni Hermoso. ¿Qué tiene que ver? ¿A cuento de qué el PP tendría que fijar ahora posición sobre este asunto? El caso es enfangar el tablero de juego, nunca mejor dicho.
Y, sobre todo, el objetivo es esconder el elefante en una habitación llena de otros animales peligrosos. El problema, claro, es que la realidad siempre acaba imponiéndose. «Aparentemente», dice Cuní cuando, al fin, habla de Aldama, «sus pruebas son frágiles, un par de pantallazos, una hoja manuscrita…».
¿Qué han hecho el resto de cadenas con el elefante, aquellas que no nos cuestan dinero a los contribuyentes? Pues han mirado al animal de frente, cada una desde su enfoque, pero sin tratar a la audiencia como si fuera idiota y no viera delante al paquidermo.
Herrera ha señalado la financiación del PSOE como la nueva clave de la declaración de Aldama: «El tema central de ayer fue ese. Mordidas a cambio de concesión de obras, y ese dinero de adjudicaciones de obra pública a repartir entre Aldama, Koldo, Ábalos y parte de ello para el Partido Socialista».
Alsina ha puesto el foco en la siguiente declaración de esta semana de pesadilla para el PSOE: «De oca en oca y hoy el que tira es Koldo. El escudero fiel. El admirador, el siervo, el amigo que lo mismo hacía de chófer que de secretario, confidente o recadero: ‘ve a comprar tabaco’. Koldo García, el hombre del que ni un solo dirigente del PSOE ha creído oportuno decir en diez meses una buena palabra. Koldo sí que está solo. En público, al menos. En privado no se sabe porque él no quiere contarlo».
Y Angels Barceló, con enfoque propio, ha explicado así lo sucedido ayer: «Ayer fue Víctor de Aldama y hoy será Koldo García el que declare ante el Tribunal Supremo. Hoy sabremos, por tanto, qué responde Koldo a las acusaciones que Aldama dejó allí mismo: el empresario no solo mantuvo en el Supremo que le pagaba comisiones a él y a Ábalos, sino que añadió que, según le decían ellos, esas comisiones iban también a financiar al PSOE. Ocurre que, de eso —que es una acusación muy grave—, Aldama no aportó pruebas. Aportó los pantallazos de sus conversaciones con Koldo por WhatsApp».
Las tres cadenas privadas han enfocado el asunto desde su perspectiva, legítimas todas ellas. Lo que es un fraude periodístico de primer nivel es tratar de camuflar la realidad como si no existiera, que es lo que ocurre cuando se esconde tras asuntos que, siendo importantes, se utilizan como escudo. Un escudo que, ni de lejos, puede tapar un elefante del tamaño de un dinosaurio.

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